Primer set ganador para Pelagia Kolotouros en Lacoste

Tras los primeros (elegantes) pasos de Chemena Kamali en Chloé, el 29 de febrero, y los (más inciertos) de Sean McGirr en Alexander McQueen, el 2 de marzo, fue la greco-estadounidense Pelagia Kolotouros quien se codeó con su visita al primer desfile de moda, en Lacoste, el último día de la semana de la moda otoño-invierno 2024-2025 de París, el 5 de marzo.

En el plano financiero, lo que está en juego es aún mayor, ya que el fabricante de equipos, propiedad de Maus Frères (Aigle, The Kooples), alcanzó en 2022 una facturación de unos 2.500 millones de euros gracias a una subida de categoría y a una mejor diversificación. “Mientras que hace siete u ocho años dependíamos mucho de nuestro polo, hemos reforzado las ventas del resto de la oferta textil, marroquinería y cestería”da la bienvenida a Thierry Guibert, director general de la marca francesa y del grupo suizo.

Ahora le corresponde al nuevo director artístico pulir un escaparate lo suficientemente fresco como para satisfacer el deseo de una clientela ecléctica. Superada por Adidas y The North Face, Pelagia Kolotouros se mantiene firme recorriendo la odisea del fundador y tenista René Lacoste (1904-1996), entre Estados Unidos, donde ganó la Copa Davis en 1927 y 1928, y Francia. donde triunfó en Roland-Garros, hasta su retirada en 1933, año de la introducción de su famoso polo de piqué de algodón.

Es en el propio Roland-Garros donde se lleva a cabo el desfile. Y si hay algunas prendas técnicas (trajes, cortavientos de nailon, zapatillas voluminosas), la impresión predominante no es la de estar asistiendo a un partido. “En la época de René Lacoste la ropa deportiva era bastante formal y él recibía sus medallas con un blazer muy chic, de ahí la importancia del traje en la colección”, explica el diseñador. Sin complicaciones innecesarias y con flexibilidad, centra su propuesta en el tenis.

“La importancia del sastre”

El polo, de corte ancho, aparece en cuero cuando la falda plisada verde hierba y mixta se lleva sobre los pantalones o se combina con una chaqueta de cuero corta y sexy con bolsillos de parche. La bolsa de deporte para guardar la raqueta acompaña a un bonito abrigo entallado de tweed gris, el albornoz mudo a modo de abrigo con cinturón de lana rizada, mientras que flota el top de chándal de viscosa de seda, estampado con una fotografía de archivo.

“Quería avanzar hacia la tactilidad, una mayor sensualidadexplica Pelagia Kolotouros ante las imágenes que la inspiraron, en las que René Lacoste está sentado junto a su amiga, la campeona Suzanne Lenglen. Y volvamos a los años 20, esos años locos y efervescentes que coronaron a Chanel, a Picasso…” Así, los bordes de encaje adornan faldas plisadas, pañuelos vintage fluidos a modo de corbatas o atados a la muñeca, o la recuperación del cocodrilo original diseñado por Robert George en 1927 con un bordado naranja XXL sobre un abrigo largo negro.

Lacoste.

“Fue en Nueva York, Queens, donde crecí, donde vi por primera vez al cocodrilo, en una cancha de tenis al lado de mi escuela primaria”, dice Pelagia Kolotouros, criada por una pareja de diseñadores gráficos. El diseñador adapta el emblema del reptil a su gusto, en intarsia jacquard, en joyas de plata, en parches o en cierres de cinturón. Todo convence, porque emerge una silueta vivaz y elegante sin resultar intimidante; tal vez podría hacer despegar el prêt-à-porter femenino, que lleva varios años estancada en el 25% de las ventas y que el personal general pretende mordisquear piezas de mercado.

“Mi convicción es que el deporte adquirirá cada vez más importancia en el lujo del futuro. Y tenemos suerte de haber nacido en ello”, afirma Thierry Guibert en un momento en que la competición ofrece a los tenistas maravillosos contratos de embajadores (Matteo Berrettini en Boss, Jannik Sinner en Gucci, Carlos Alcaraz en Vuitton). Después de este calentamiento, Lacoste todavía tiene que ganar el segundo set en la semana de la moda del próximo otoño.

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