“El viaje de Elon Musk a Beijing”

IHay ocasiones en las que nada reemplaza el contacto físico para cerrar un trato delicado o convencer a un interlocutor reacio. El último viaje de Elon Musk a Beijing entra en esta categoría. La visita no fue anunciada, pero el domingo 28 de abril, el CEO de Tesla fue a estrechar la mano de Li Qiang, el primer ministro chino. Una entrevista a un jefe de Estado en un ambiente kitsch y florido, que contrasta con la sobriedad habitual de las administraciones de Pekín. Un privilegio poco común, pero el multimillonario conoce bien a su interlocutor, ya que éste permitió la creación de la primera fábrica de Tesla en el país, mientras él era secretario del partido en Shanghai.

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Todo sonrisas, Li Qiang le aseguró a su viejo conocido que “El inmenso mercado chino está[ait] siempre abierto a empresas con capital extranjero”. No era esta garantía lo que buscaba el jefe de Tesla, sino la aprobación china para su software de conducción autónoma. Un punto clave para el americano, que cuenta con esta innovación para recuperar terreno. En un año, su participación de mercado en el país se desplomó, pasando del 10,5%, en el primer trimestre de 2023, al 6,5%, a finales del mismo año. Y ello, a pesar de la fuerte caída de precios pactada en sus modelos.

Caída del 30% en bolsa en 2024

Por ahora, Musk ha dado dos pasos importantes al llegar a un acuerdo con Baidu, el Google chino, para navegación y mapeo y obtener aprobaciones de protección de datos. Sin embargo, sus problemas no han llegado al final. En Estados Unidos, la firma está bajo investigación por accidentes ocurridos en diciembre de 2023 que involucraron un software de asistencia al conductor, que no permite una verdadera conducción autónoma.

¿Será suficiente el salvavidas de este salto tecnológico para recuperar el dominio de una empresa que ha visto caer sus acciones un 30% desde principios de año? Esto no es seguro, ya que la competencia en China es feroz. Los fabricantes XPeng, Xiaomi y Huawei ya tienen sistemas equivalentes a los de Tesla. Con costes claramente inferiores.

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Un estudio de la firma estadounidense Rhodium, desvelado por el Tiempos financieros, lunes 29 de abril, muestra el impresionante avance de la industria local. Según estos analistas, si los europeos decretaran un impuesto del 30% sobre los vehículos eléctricos chinos, estos últimos ganarían mucho más dinero que en China, donde venden sus coches a la mitad de precio que en Europa. Los Tesla fabricados en China estarían en números rojos debido a un impuesto del 15%. Se necesitará mucho más que las sonrisas del camarada Li Qiang para detener la máquina eléctrica de China.